lunes, 27 de octubre de 2008

ara sus protagonistas: el 68 murió
Gerardo Lissardy
Gerardo Lissardy
París

Protesta estudiantil en Lyon, mayo de 2008
Muchos se preguntan cuán profunda es la huella que ha dejado el 68 en la sociedad actual.
Cuarenta años después de mayo de 1968, Francia se pregunta qué sigue vigente de aquella confrontación que dividió al país y se convirtió en símbolo de toda una generación a nivel mundial.

La promesa del actual presidente Nicolás Sarkozy de acabar con "la herencia de mayo del '68", los ríos de tinta que corren a propósito del aniversario y una serie de protestas sindicales planificadas para estos días pueden sugerir que la vieja disputa aún late en la sociedad francesa.

Sin embargo, según diferentes protagonistas de la época y analistas, el enfrentamiento ha sido sepultado por los cambios registrados en Francia y en el mundo, que agotaron su razón de ser.

"No existe más el aspecto de conflictividad que había", dijo el sociólogo francés Alain Touraine, estudioso del fenómeno de mayo de 1968, en diálogo con BBC Mundo.

"Invasión"

Protestas de mayo del 68
Lo que comenzó como una protesta estudiantil se convirtió más tarde en una huelga que paralizó al país.
Touraine explicó que tras la Segunda Guerra Mundial, Europa vivía un período de reconstrucción con "un atraso enorme en las costumbres, las relaciones con la autoridad y las relaciones familiares".

En ese contexto, en mayo de 1968 estalló una protesta estudiantil en París por mayores libertades individuales y reformas universitarias, que derivó en enfrentamientos callejeros con la policía y en una huelga general que congeló el país.

"Lo que pasó en el 68 fue la invasión del terreno político por los cuadros culturales", definió Touraine.

Sin embargo, comparó que ahora "estamos viviendo lo contrario: una juventud muy libre que puede hacer lo que quiera (...). Pasamos de una sociedad demasiado dura a una sociedad demasiado blanda o deshecha".

Galería de las protestas del 68

Los tiempos cambian

Para Cohn-Bendit, las polémicas del 68 han perdido vigencia.

Hoy Francia recuerda con cierta añoranza mayo de 1968. Una encuesta reciente indicó que, para tres de cada cuatro franceses, el legado de la fugaz revuelta es positivo. Aunque no todos son nostálgicos.

"Forget 68" (Olviden el 68), es el título del libro editado por Daniel Cohn-Bendit, uno de los líderes del movimiento estudiantil de aquella época, apodado "Dany el Rojo" por el color de su pelo.

En las más de 200 entrevistas que le fueron pedidas por este aniversario, Cohn-Bendit, ex anarquista y actual eurodiputado ecologista alemán, ha explicado (como lo hacía Bob Dylan en los 60) que los tiempos cambian.

A su juicio, es inútil seguir con las polémicas del 68, cuando no existían problemas como el SIDA o el calentamiento global.

Hablan los jóvenes del 68

"El bien y el mal"

Francia aún es un país de conflictos sociales y gremiales. Para el 15 de mayo, los sindicatos anuncian huelgas y manifestaciones de funcionarios contra los recortes en el número de empleados estatales planificados por Sarkozy.

Lo que ha cambiado realmente es que en mayo del 68 los jóvenes sabían que les iría mejor que a sus padres y hoy sabemos que nos irá peor que a nuestros padres
Sophie Binet, UNEF
Los estudiantes franceses del liceo también se han movilizado por las supresiones de puestos en la educación.

Pero una diferencia notoria de las protestas del 68 con las actuales es que aquellas reclamaban cambios, y las de ahora los rechazan.

Sophie Binet, vicepresidenta de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF), negó sin embargo que los jóvenes actuales sean "conservadores" en comparación con los de antes.

"Lo que ha cambiado realmente es que en mayo del 68 los jóvenes sabían que les iría mejor que a sus padres y hoy sabemos que nos irá peor que a nuestros padres", sostuvo Binet.

Hablan los jóvenes del 2008

Algo que puso en guardia a muchos en Francia fue la promesa electoral de Sarkozy de terminar con "la herencia de mayo del 68", que a su entender ha empañado las diferencias entre "bien y mal" o "verdadero y falso".

Nicolas Sarkozy y Carla Bruni-Sarkozy
¿Un matrimonio posible gracias al 68?
Pero según Cohn-Bendit -que en abril entró por primera vez al Elíseo, para evaluar en un clima "muy relajado" con Sarkozy la futura presidencia francesa de la Unión Europea- la actitud del presidente es paradójica.

Cohn-Bendit cree que hasta Sarkozy se ha beneficiado del legado social de las revueltas: antes del 68 hubiera sido impensable que un presidente francés fuese hijo de inmigrantes, estuviera dos veces divorciado y se casara en terceras nupcias con una ex supermodelo y cantante italiana.

Escuche la rockola de los 60



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