lunes, 3 de diciembre de 2007

El camino Dei Colli que lleva a Trebbiantico


El camino Dei Colli que lleva a Trebbiantico y, después de la casa que muestra en la pared la inscripción "al passo" (un tiempo referido a los caballos pero que también hoy tiene su validez para los automóviles), forma con la calle hacia Fosso Sejore y la calle hacia Novilara un trivio, denominado en tiempos lejanos, Trivium Antiquum (de aquí el origen de su nombre Trebbiantico), el mismo indicaba el lugar en el cual en el siglo primero a.C. un camino procedente de Pesaro se unía con el camino "nueva" Flaminia. Construido por los romanos para circundar la ciudad.
No muy lejos de dicho trivio, surgen las antiguas Surgentes de Sajano, siempre de la época romana, conocidas por sus características curativas.
Circunstante al Trivium Antiquum, poco a poco, fue creándose un asentamiento urbano que tomó el nombre de Trebbiantico.
Esta "amena aldea colocada a caballo de un risueño alcor” por su posición geográfica siempre ha sido considerada como un agradable lugar de veraneo.
Entre todas las construcciones más o menos modernas que la forman, la más importante es la Cattani-Stuart.
Se mandó a construir por la Familia Cattani a inicios de la segunda mitad del 1600, esta villa alcanza su máximo esplendor en la primera mitad del '700 ya que la "usaba" el Cardinal florentino Alemanno Salviati, delegado pontificio de las provincias de Pesaro y Urbino en el periodo 1717-1732, como residencia de campo para sí mismo y para sus huéspedes.
Entre éstos estuvo en 1726 Giacomo III Stuart (como se lee en latín en la lápida colocada sobre el portal de entrada de la villa) que se condecoraba aún con el título de Rey de Inglaterra, el cual le había sido reconocido por la Iglesia Católica. Con la muerte de Alessandro Cattani y tras el matrimonio de Anna Maria, última heredera dela familia con el marqués Giovanni Paolucci, la notoriedad de la villa disminuyó.
Sus sucesivos propietarios (los Paolucci, la condesa Bolis, cuyos restos descansan en el cementerio de Trebbiantico, los Giungi y los Marconi), sin embargo, no la abandonaron y es más, trataron siempre de conservar el esplendor original, tal como se prodiga con esmero la actual familia: Gracias a ello, en 1911, la escritora Clarice Tartufari, en su novela “Eternas leyes” ambientada en el burgo de Trebbiantico, podía escribir: "...a la izquierda en toda la longitud del burgo, una villa suntuosa lucía la ornamentación de su muro de cinta y la majestuosidad de sus cancelas, de donde el jardín se vislumbraba variopinto de canteros y gozando de surtidores".
En su interior se pueden admirar en los cielorrasos, frescos de Nicolò Berrettoni, discípulo de Cantarini y de Maratti (o Maratta).
A través de una galería se accede a una pequeña capilla, donde el Cardinal Salviati solía retirarse para estar en oración; parte de los decoros que la ornaban se perdieron a través del tiempo.
A la villa, completamente aislada de las demás casas del pueblo, se llega a través de un parque arbolado: detrás de la misma y sobre el lado derecho se encuentran tres bellísimos jardines "en estilo italiano", ricos de fuentes, pilas, templetes y estatuas de piedra, de las cuales se puede admirar desde lo alto todo el valle del Río Fosso Sejore.
La estructura se encastra armoniosamente en uno de los paisajes más bonitos de las colinas de Pesaro y está en condiciones de ofrecer todo tipo de servicio en ambientes capaces de alojar desde 20 hasta 500 personas en salas, algunas de ellas pintadas al fresco. La mansión ofrece además, la pernoctación con desayuno en la habitación

flamencos

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ustedes se la pasan haciendo piquitos

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