lunes, 30 de septiembre de 2013

Venía no se sabe de dónde…







El Piruco  era como el Tabaré, el de Zorrilla de San Martín, atenti, porque no se sabía de dónde había venido y usaba vincha como Forlán, plumas como la Farro y penacho, porque era punk….
Dicen, lo que se acercaron más a su biografía, que era más o menos como de aquí a la luna, la distancia de la que pudieron hurgar algo, que en una oportunidad había nombrado, como al pasar que era oriundo de Tranquera Rota, allá en el norte, muy al norte de Puntas del Sauce Verde, como quien va para Costa Bizcocho, pero doblando luego para el lado del Cerro del Porro, entrando por Paso Arizco y viniendo a salir en el camino del Tiñoso, de allí, unas quince leguas más adelante está tranquera Rota…
Piruco fue medio caudillo en su pueblo, según confesó una vez, hasta aconsejaba a quién votar y todo, hasta que un día aconsejó mal a un hacendado de plata, le dijo que apoyara a fulano que ganaba con la fusta debajo del brazo, y el hacendado no sólo lo apoyó sino que además puso, como dicen en las películas…”cien de los grandes”, bajo la promesa que una vez en el poder le vituminizaba el camino a la estancia…
No sólo perdió el candidato, sino el estanciero perdió la plata que puso y se la quería cobrar al Piruco..” si puedo mañana te pago…” dijo Piruco, y se ve que no pudo, porque agarró su caballo y se perdió rumbo al sur. Esas fueron las últimas palabras que le escucharon pronunciar, por allá por Tranquera Rota.
Esta, se dice, cuentan, que se aproxima más a la verdad de sus orígenes y de su pago natal, y aseguran, que fue en un asado en la que tomó mucho, que Piruco hizo esa confesión. El cura del barrio, tiene otra versión de los hechos, porque Piruco, hay que reconocer, era un tanto religioso, y así como muchos ciudadanos cambian de partido político, con suma frecuencia, Piruco cambiaba de religión, hasta encontrar la paz de su alma en la Parroquia de Baldomero, el viejo y querido cura del barrio. Claro que lo que le confesó al cura, nunca lo vamos a saber, dado el secreto de confesión, salvo que el Papa Francisco, que suele tener muchas ideas de cambios, digan que las confesiones ya no son mas secretas, cosa que dudamos pueda suceder en nuestro pueblo, porque de darse este hecho, y con tantos pecados que andan en la vuelta, no habrá feligreses capaces de arrodillarse ante el curo y decir “yo pecador me confieso…”
Un día en un club de baby fútbol, habló de su niñez, dijo que jugaban con una pelota muy rara, era una cabeza de vaca forrada de cuero, porque no tenían pinche para inflar una de cámara y cuero que habían conseguido en Brasil, unos chiveros que pasaron y que en una colecta la gurisada pudo adquirir.
Dicen que de gurí fue muy inquieto, ruidoso, no dejaba dormir a nadie en la siesta, porque se ponía a dominar la cabeza de vaca y pegaba cada pelotazos y largaba unos sapucay de aquellos cuando hacia un gol, que los perros ladraban sin parar, como si cada ladrido fuera una gota de lluvia y llovia barrullo, de no creer…
Se supo que en sus mocedades era bueno pal pial, para la cerveza y para el amor. Con el pial hacia unos pesos, con la cerveza juntaba coraje y en el amor hacia estragos que duraban nueve meses recomponerse…
Desde su llegada a Puntas del Sauce Verde, hizo de todo, trabajó, cantó, jugó al fútbol, vendió quiniela y diarios en un kiosco y  maní en el fútbol. Anduvo timbeando en algunos lugares sagrados del juego y el chupe, que nadie dice que ha visitado pero que todos saben donde quedan.
Hace poco abrió un comercio y al poco tiempo lo cerró, dijo que tenía que guardar energía y plata para plantar y vender marihuana, y si le fallaba ya iba a pensar en los arándanos y la soja, y si no, agarraba y abría un club político, alguien lo iba a bancar, teniendo en cuenta que se vienen dos años corridos de elecciones, para esto y para aquello, así que el tuco estaba ahí….






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ustedes se la pasan haciendo piquitos

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