sábado, 18 de abril de 2015

Ya no da asados el tiempo solo morfi japonés





Mire, le voy a decir una cosa, se acabó la tradición, el paladar criollo y las buenas costumbres estomacales. Ya no se saborean las cosas de nuestros tiempos juveniles, ahora viene todo enlatado, envasado, pre cosido y con gustos que van del dulzor amargo, como si nada.
eros, del locro, las empanadas, el caldo de pata, y palabra mayor era el asado, como que andábamos ricos ese día y pegábamos el tajo a discreción.
Los otros días salimos a comer con mi señora y unos matrimonios amigos y nada de milanesas, de chivitos, ni tan siquiera una pizza, no, ahora parece que nos hemos vueltos orientales del todo y comemos comida japonesa. Fuimos al Sakamoto Kurosawa, al Ikebana Kiotto y pregunté que eran esos trozos de pescado crudo con unas cremitas raras, y un arroz en un tazón como el que mi abuela usaba para tomar café con leche con pan picado.
Pregunté que era esa rareza, primero bajito a mi mujer, pero ella estaba chusmeando con las otras de no sé qué cosa que le tuve que preguntar a Waldo, mi amigo que lo tenía al lado. “Sushi”, me dijo o entendí yo, no sé.
-       Pero, por lo menos le hubieran dado una fritura, conocerán el aceite estos japoneses?
-       Se come así, las cremas le dan sabor, profundidad, intensidad y se acompaña con ese merlot, a sorbos pequeños para que el deleite sea mayor…
-       Yo una vez comí una vieja del agua media cruda y hasta ahora siento el gusto. Yo le voy a pedir al mozo que lo frite o que por lo menos le de un hervor…
-       No me hagas pasar vergüenza, comé así.- dijo mi mujer que por un instante se desentendió de sus amigas y me pasó el reto. Yo no voy andar discutiendo con ella, y menos en público, ella es medio refinada, conoce todos los tipos de comida, es más moderna que yo, si vamos a decir…
-       Utilizá estos dos palillos, untas el sushi en la crema que quieras, y el arroz también se come con palitos…-Dijo Waldo, y yo intenté…Pero si comiendo arroz con tenedor, vuelco, te imaginás con palitos, si mantenía un grano era mucho y después hacer doblar los palitos para la boca, era un suplicio…
-       No tendrán una cuchara?.- pregunté, y todas las miradas cayeron sobre mi, como si hubiera gritado un gol de Nacional en la tribuna de Peñarol o viceversa, o hubiera elogiado a un político en la sede de otro…
-       Inténtalo con calma mi amor.- Dijo mi señora, en un tono que no pude descifrar, como tampoco esa sonrisa-mueca con la que me obsequiaba….
-       No sé porque pensé en mis amigos del club, en las comidas de los viernes que hacíamos, a veces asado, en invierno buseca, tallarines y algún viernes 29, esos ñoquis caseros que preparaba Arnoldo. Yo soy oriental, pero de los de acá, de los que comen cosas nuestras…
-       Pero, en fin, puesto en el baile, me puse a bailar, se me cansó la carretilla de tanto abrir y cerrar y mandar poco a bodega y de un gusto tan insulso. Cuando me miré los pantalones eran arroces y pescado crudo por todos lados, que tiré todo debajo de la mesa, que lo junten los mozos después.
-       Salimos, fuimos a una Disco inglesa, y mientras todos entraban yo le dije, vayan subiendo que hablo con este amigo… y le dije al panchero, preparame tres con bastante mostaza que tengo un hambre canina. Y el pancho no será una comida oriental, pero saca el hambre cuando uno viene de intentar comer comida japonesa si mucho resultado…
-       - No escatime kétchup, dale sabor, para que se me vaya el gusto de pescado crudo que tengo….

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ustedes se la pasan haciendo piquitos

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