sábado, 25 de abril de 2015

Eliodoro y el guión de la película que quiso hacer Horacio….



Cuando el catedrático Félix Damon, luego de llevarse el pocillo de café a la boca dijo…”lo quería como a un hermano menor”, Pedro Salgado, periodista y amigo de su Eminencia, supo que  estaba hablando de Horacio Quiroga. Y sabía que otra vez iba a detenerse en Ezequiel Martínez Estrada, de las cartas que intercambiaron el cuentista y el empleado de Correo que daba clases de literatura. Aquel gigante del pensamiento argentino que no se animó a ser vecino de Quiroga en Misiones..
-           Y eso que tuvo un amor sin par por el campo argentino y su gente, pero no se animó, no se animó, y eso, mi querido amigo, ha sido mi desvelo de los últimos días.
-           - Pero usted es un desvelado viejo con los temas de Quiroga…
-           Pasiones son pasiones e intriga son intriga, y estoy intrigado…
-           Usted me dijo que Quiroga le había regalado un parcela junto a su casa y no quiso ir, y que con el tiempo Martínez Estrada compró un campo en Goyena…
-          
-           Si, todo es verdad, y hay cartas sobre el tema. Es mas, le digo, hace un tiempo hablando con Eliodoro González, allá en Misiones mismo, me dijo que él había ayudado al propio Quiroga a desmontar el lugar preparado para recibir a su amigo y que recordaba perfectamente que Quiroga le había pedido que le diera una mano para levantar una casa de madera y que le trajera a dos personas más para ayudar.
-           Dicen que Quiroga hacia muebles también…
-           Le salían tan perfectos como sus cuentos. Eliodoro me dijo que aún conserva dos platos, uno playo y otro hondo que le hizo Quiroga, y también una manecilla para rascarse la espalda o secarse el sudor, bastaba con ponerle un pañuelo o franela entre los dedos, porque Don Horacio tenías sus cosas a la hora de inventar…
-           Si se enteran por ahí le van a querer comprar esas cosas…
-           Y si, aunque yo hace como 20 años que no veo a Eliodoro, pero no tengo dudas que las conserva…
-           Estará vivo?
-           Si, la otra vez me mando una carta a mi casa en Buenos Aires. Y me dijo que entre sus cosas había encontrado un guión de una película que Quiroga quería hacer, y guardaba eso porque Quiroga quería que sus actores fueran nativos del lugar y le había ofrecido el papel de un montaraz. Decía en su carta Eliodoro que Quiroga quería que cuando lo filmaran sus hachazos fueran perfectos, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo y el tercer golpe, recto. Comentó también que había aprendido la técnica con tanta exactitud que con tres golpes tiraba los árboles de veinte centímetros de diámetros. Y que le dijo que si no se apuraba a filmar la película él iba a tirar el monte de su casa en pocos días…
-           Medio exagerado el hombre…
-           Y un tanto mentiroso, creo…
-           - Amaba tanto el cine, Quiroga?
-           Si, cuando vivía en Buenos Aires iba siempre, fue un crítico muy riguroso, muy  meticuloso de las películas que veía, eran los tiempos de Tom Mix y otras celebridades del cine mudo. Dicen que cuando se enteró que en Uruguay se hacían películas mudas quiso conocerlas.
-           Volviendo a Eliodoro, es un tema lindo para investigar…
-           Ya lo hice, y estoy escribiendo un libro. Pronto voy a viajar a Misiones a buscarlo para que me muestre el guión de Quiroga…
-           Que no le vaya a pasar como a la casa que se incendió y no pudo rescatar los cuentos de humor que según usted escribió Quiroga para su vecino de Misiones…
-           No me haga acordar. Por ahí, asocio los temas y hago dos libros en lugar de uno…
-           - Pero ya escribió uno sobre esa historia..
-           Y uno debe encontrar siempre otra mirada sobre el mismo tema…
-           Da para todo la cosa…
-           Quiroga le sigue dando de comer a muchos, y si otros comen por qué no puedo comer yo?.- Dijo el insigne catedrático y de un sorbo se bebió todo el café…..





Todos llevamos un griego adentro




Hoy me levanté hecho un filósofo (¿seré un filosofo de sartén que solo sirve para romper los productos calcáreos de las gallinas…?).
 Con un aire de Sócrates fui al baño, me lavé la cara y rumbié para la cocina. Allí, como, Platón, me preparé un mate. Cierto es que Platón no tomaba mate, pero si lo tomara, seguro que lo preparaba así, de esta manera.
Me puse a pensar como Aristóteles, prendí la radio, ¿cómo Tabaré Cardozo o cómo Tales de Mileto?. Prendí un cigarro como Pitágoras, hice zapping en el dial como Anaxágoras. Salí a la vereda a ver como barrían las vecinas como Anaximandro . Saludé al vecino que volvía de parranda como Empédocles.
 Me senté con las alpargatas en chancleta como San Agustín, que no tenia alpargatas, es cierto, pero si chancletas, unas monjitas de la caridad que hablaban y hablaban.
En fin, con esos aires filosóficos, “debajo de un considero me puse a considerar”. Y es como dijeran Stoll y Meyer, cuando hablaban de lo considerado que debe de ser la consideración del momento a considerar. O como Frank Mortimer, que decía que lo considerable se considera, si se puede. También Iñigo Solari abundaba en detalles de lo considerable y lo inconsiderable.
 El Pardo Ayala, filósofo del boliche de la vuelta, y no andaba con vuelta (redundantemente lo digo)  cuando decía, “mire mi amigo, si tiene que considerar, considere, y si no juegue al casín”.
También la Petronila repetía a menudo, ¡ay, usted no me considera!, pero yo soy, ¡ muy recatada!!, “rescatada, Petronila, rescatada, de varias cobijas ajenas, por su marido, no confunda!!!.
Mujica tiene algo de griego también, el pelo ensortijado, por lo menos, y el talón de Aquiles, que como te dice una cosa te dice otra….
En fin, uno admite, comparte y pretende, ser portador de un espíritu griego, y es bueno hablar de Grecia, porque hablar de la diversidad cultural. Hoy como está el mundo, con lo caro que valen las cosas, seguramente si un griego contara el cuento de caperucita roja diría, que pocos productos le llevaba a su abuelita, y es que la canasta familiar, está tan alta que hay que tener tres sueldos para alcanzarla, por más que Astori sea el nuevo Platón.
El ágora de los griegos era un lugar al que siempre nos gustaría volver..
-       Allí ningún abogado te diría, yo sé de leyes, usted no….- Seguro que don Pablo Javier Bengochea le respondería, yo no soy abogado pero se de Leyes, a veces lo pongo y a veces, no….
-       Es como si José dijera, yo soy carpintero, y usted no, no hable si no sabe hacer banquito…
-       No voy a saber, Tabarez siempre me lleva de suplente (Gastón Silva).

Un consejo, de este filósofo, por hoy nomás lo digo, porque mañana me puedo levantar con aires clásicos, o con aires poéticos, o con aires musicales, o con aires de buseca, porque me invitaron a una esta noche. Pero no hablen de la diversidad en tiempos electorales, porque hay una unidad de respuestas, arriba de la tribuna “unidad en la diversidad”, abajo, “diversos descalificativos unánimemente dichos, por los que piensan diferente a ti”. “Te vi o no te vi, esa es la cuestión”, dijo el filósofo Orcasitas, viendo a su cuñada alejarse en la moto con su patrón….

sábado, 18 de abril de 2015

Cuando el arte se vuelve chatarra




18 de abril de 2015 a la(s) 18:00
Gianella Padovani se inició en el arte como ceramista, luego pasó a la pintura, pero su mayor fortaleza expresiva la encontró en la escultura, el día que descubrió el lenguaje de los metales.
Muy pronto se destacó en Puntas del Sauce Verde por sus dotes artísticas, por su vuelo creativo y por su metálico acento a la hora de expresar un pensamiento de cualquier índole.
La combinación de colores, la armonía, las justas proporciones, la dejaba para sus creaciones artísticas, no a sí para sus cabellos, sus vestimentas ni sus relaciones sociales, donde todo era según el lugar, el momento y las circunstancias, y nada coincidia con nada.
Su obra trascendió fronteras, obtuvo premios, reconocimientos y viajes, muchos viajes. Estuvo en Bienales como la de San Pablo, Venecia, Munich, en algunas de ellas, hasta entró a mirar lo que hacían sus colegas. Recorrió talleres mecánicos, de chapa y pintura, obras de la construcción, herrería, conoció las diferentes forma de tratar a los metales, a soldarlos, combinarlos, fundirlos, engarzarlos, y sobre todo, supo que a pesar de esa caparazón dura, los metales tenían una ternura que a veces era muy difícil de descubrir, porque en el fondo los metales eran tímidos.
Gianella tenía un buen trato con la prensa, pero eso si, le molestaba, como a todos los artistas, que le preguntaran qué había querido expresar en tal o cual obra, o que explicara su obra. Las obras son, no se explican, respondía repitiendo una vez más, la respuesta universal de los artistas. Las obras se aprecian, se sienten y transmiten, repetía una y mil veces Gianella. Pero se derretía de emoción cuando alguien le decía…
-       Yo veo un pájaro que trata de volar a pesar que se le cae el mundo encima y esos barrote de metal….
-       Su obra me hace acordar a mis tiempos de escolares, esa escalera junto al árbol es idéntica a la de un vecino al que nosotros le robabamos naranjas cuando íbamos o veníamos de la escuela…
Un día cuando expuso su serie “historias metalizadas”. Una de ella que era una unión de diferentes resorte que se denominaba “cerebro ensortijado”, algunos periodistas comentaban en el vernisagge..
-       Yo creo que lo que quiso expresar es que todo está enredado en nuestros cerebros…
-       A mi me da la sensación que los pensamientos no son lisos, que tienen sus curvaturas, sus requiebres…
-       Para mi es la cabeza de un negro, por las motas…
Y luego están los críticos de arte, que según  la sustentabilidad del vernisagge, de las vituallas y el vino, como que le dan cuerpo a su interpretación.
-       Es admirable el mundo creativo de Gianella, plasma sentimientos, utiliza un lenguaje poco ortodoxo, impone nuevos códigos que avalan un camino experimental muy rico en descubrimientos y en señales.
-       Creo que estamos ante una artista que le ha robado el corazón a los metales, ha inserto la ternura sin herrumbre y le otorga al observador el privilegio de fundir el mensaje, transformarlo en una aleación, que es un conjuro de mensajes entrelazados y soldados a autógena en unos casos y a eléctrica en otros….
-       Yo diría que ella resume todo en este vernisagge o en dos elementos del mismo, este vino que es la sangre de los metales, su fluidez, su sabor y estos sanwiches que son la carne, y entonces os digo que sangre y carne dan vida a los metales, y la síntesis elemental de la creación son las obras de Gianella, que como digo, tienen sangre, tienen carne, son humanas metálicamente humanas….
Muchas veces se dicen que los artistas son incomprendidos, o los comprendemos después que mueren, y entonces los reconocemos. A Gianella muchos la van a recordar, pero más que nadie aquel director de cultura que se quedó sin mostacho cuando se los afeitó con un dedo meñique del Quijote al enterarse que su obra donada,  “Sancho Panza comiendo asado”, fue triturada en el depósito de metales de la Alcaldía. Ocurrió que en el Museo no sabían qué hacer con ella porque era muy grande y la habían llevado al depósito a la espera de encontrarle un lugar definitivo, pero, como era tradición, las cosas que estaban en el depósito y molestaban iban derecho al horno de fundición, y fue nomás.
Cuando le dijeron al capataz del sacrilegio que había cometido, el mando medio se limitó a responder…”Y haga de cuenta que se le quemó el asado y el hombre gordo no pudo disparar…”

Ya no da asados el tiempo solo morfi japonés





Mire, le voy a decir una cosa, se acabó la tradición, el paladar criollo y las buenas costumbres estomacales. Ya no se saborean las cosas de nuestros tiempos juveniles, ahora viene todo enlatado, envasado, pre cosido y con gustos que van del dulzor amargo, como si nada.
eros, del locro, las empanadas, el caldo de pata, y palabra mayor era el asado, como que andábamos ricos ese día y pegábamos el tajo a discreción.
Los otros días salimos a comer con mi señora y unos matrimonios amigos y nada de milanesas, de chivitos, ni tan siquiera una pizza, no, ahora parece que nos hemos vueltos orientales del todo y comemos comida japonesa. Fuimos al Sakamoto Kurosawa, al Ikebana Kiotto y pregunté que eran esos trozos de pescado crudo con unas cremitas raras, y un arroz en un tazón como el que mi abuela usaba para tomar café con leche con pan picado.
Pregunté que era esa rareza, primero bajito a mi mujer, pero ella estaba chusmeando con las otras de no sé qué cosa que le tuve que preguntar a Waldo, mi amigo que lo tenía al lado. “Sushi”, me dijo o entendí yo, no sé.
-       Pero, por lo menos le hubieran dado una fritura, conocerán el aceite estos japoneses?
-       Se come así, las cremas le dan sabor, profundidad, intensidad y se acompaña con ese merlot, a sorbos pequeños para que el deleite sea mayor…
-       Yo una vez comí una vieja del agua media cruda y hasta ahora siento el gusto. Yo le voy a pedir al mozo que lo frite o que por lo menos le de un hervor…
-       No me hagas pasar vergüenza, comé así.- dijo mi mujer que por un instante se desentendió de sus amigas y me pasó el reto. Yo no voy andar discutiendo con ella, y menos en público, ella es medio refinada, conoce todos los tipos de comida, es más moderna que yo, si vamos a decir…
-       Utilizá estos dos palillos, untas el sushi en la crema que quieras, y el arroz también se come con palitos…-Dijo Waldo, y yo intenté…Pero si comiendo arroz con tenedor, vuelco, te imaginás con palitos, si mantenía un grano era mucho y después hacer doblar los palitos para la boca, era un suplicio…
-       No tendrán una cuchara?.- pregunté, y todas las miradas cayeron sobre mi, como si hubiera gritado un gol de Nacional en la tribuna de Peñarol o viceversa, o hubiera elogiado a un político en la sede de otro…
-       Inténtalo con calma mi amor.- Dijo mi señora, en un tono que no pude descifrar, como tampoco esa sonrisa-mueca con la que me obsequiaba….
-       No sé porque pensé en mis amigos del club, en las comidas de los viernes que hacíamos, a veces asado, en invierno buseca, tallarines y algún viernes 29, esos ñoquis caseros que preparaba Arnoldo. Yo soy oriental, pero de los de acá, de los que comen cosas nuestras…
-       Pero, en fin, puesto en el baile, me puse a bailar, se me cansó la carretilla de tanto abrir y cerrar y mandar poco a bodega y de un gusto tan insulso. Cuando me miré los pantalones eran arroces y pescado crudo por todos lados, que tiré todo debajo de la mesa, que lo junten los mozos después.
-       Salimos, fuimos a una Disco inglesa, y mientras todos entraban yo le dije, vayan subiendo que hablo con este amigo… y le dije al panchero, preparame tres con bastante mostaza que tengo un hambre canina. Y el pancho no será una comida oriental, pero saca el hambre cuando uno viene de intentar comer comida japonesa si mucho resultado…
-       - No escatime kétchup, dale sabor, para que se me vaya el gusto de pescado crudo que tengo….

Un payaso de verdad



Montarello, conocido como el Payaso Sisifo-Si sifón había llegado desde hace mucho año a Tilornia un pequeño pueblito del norte italiano, perdido entre las cumbre. Venía de los Alpes Suizo, era hijo de un italiano y de una suiza, que cansado del mundo de precisión de su comunidad, decidió hacerse a la vida artística, fue malabarista, trapecista, actor callejero y ya en su madurez, payaso, pero no un payaso cualquiera, un payaso de verdad.
Hizo fama por las aldeas y pueblos vecinos, por los bares y tabernas, porque era un payaso nocturno, un payaso para grande, un payaso con un lenguaje hot. Su versión diurna era la de un payaso tradicional, para niños, con humor sano sin malas palabras. Cada jornada tenía un doble desafío, de día conquistar a los niños, de noche a los mayores. Los niños lo divertían más pero los adultos pagaban mejor por sus chistes y piruetas. Pasaron los años y en Tilornia todo estaba igual, no era un pueblo que avanzara, que progresara, que se modernizara, y eso que se alternaban los partidos políticos en el poder, pero nadie hacia nada, por lo menos por el poblado.
Un día Sisifo-Si-Sifón o Montarello, como quieran llamarlo decidió presentar su candidatura para alcalde…
-       Pero, este payaso qué se piensa?.- Gritó enojado un viejo político del lugar.-
-       La política es algo serio…
-       Con payasadas no se gobierna…
Montarello no se inmutó y frente a la Alcaldía, luego de registrar su nombre entre los candidatos, y ante todo el pueblo reunido.
-       Un payaso los quiere gobernar, un payaso de verdad, no de esos payasos que lo han gobernado por siempre y no han hecho nada. Qué hizo el Maestro?, qué hizo el Ingeniero?, qué hizo el Doctor?, que hizo el terrateniente?, qué hizo el coronel?. Se vistieron de payasos, pero no le dieron alegría a la gente, no hicieron feliz a su pueblo. Yo, Sisifo-Si Sifón, soy un payaso de verdad y es hora que los gobierne un payaso en serio. En este circo todos hacemos la función y es para todos la recaudación no sólo para esos payasos que no saben actuar…con honestidad…
-       Dejate de payasada…
-       Ven?, la oposición me descalfica, habla mal de mi y no sabe lo que les voy a proponer?
-       Pero que payaso este tipo!!!
-       - Tranquilo mi amigo si usted cree en la democracia tiene que respetar a este payaso. Y lo mejor que tiene un payaso, son sus bolsillos del pantalón, siempre están vacios y así estarán todos los días porque pienso gobernar y no quedarme con nada…Voy a ser el alcalde mas pobre del mundo, me van a dar el premio nobel de la paz, no voy a vender mi traje ni por un millón de dólares. El payaso ya llegó y el voto les pidió, síganme que no los voy a defraudar…
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sábado, 4 de abril de 2015

flamencos

flamencos
ustedes se la pasan haciendo piquitos

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