viernes, 10 de febrero de 2017

El soldado

Apostado en su trinchera el soldado se preguntaba por qué estaba allí. Sus ojos, dos radares detectando movimientos, sirenas que conectaban directamente con su índice derecho que se estiraba y comprimía incontable veces por segundos aferrado a un gatillo tan sensible como siniestro. El tiempo, los disparos y esa pasmosa sangre fría, le habían asentado el pulso, no importaba la distancia, las balas tenían destino y llegaban con mortal eficacia. Muchas veces pensó en que la muerte lo iba a encontrar, le iba a pagar con la misma moneda con que él dejaba enemigos fuera de combate. Balas, estruendos, pequeñas y gigantescas guadañas se clavaban cerca suyo, presentía la muerte, olía su perfume de pólvora y los ríos de púrpuras que vertían sus amigos de trinchera, antes de ser materia inerte. Ella estaba allí, y mas tarde o mas temprano iba aparecer y no la podría detener, lo sabía, lo asumía...pero no dejaba de pensar.. ¿Lo seduciría hasta dejarlo sin aliento?, ¿lo amaría en forma apasionada y violenta? O sería un touch and go que destruiría de una’….esquirlas de amor. Y cuando los obuses callaban, cuando las metrallas no tartamudeaban en su letal idioma, aprovechaba para evadirse de su cuerpo y de las trincheras, y en alma, nada mas que en alma, planeando con su mente en los recuerdos, se iba, volaba, se ausentaba. El río que bordeaba el pueblo en los atardeceres, el arroyo claro, de arenas y piedras pequeñas rodeado de árboles que parecían adorar ese lagrimeo que corría, apenas a unos metros del fondo de su casa. Bullicio de niños que se zambullían una y otra vez en el cálido verano. Las tortas dulces y saladas de la tarde, el café humeante, las frambuesas, los melocotones, y aquellas sandías verdes con costurones oscuros y círculos overos, que se partían y mostraban su rojo corazón. Los melones, las manzanas y las uvas. A veces se imaginaba como era el ruido de los tractores abriendo surcos, de los trigales, de las cosechas, de las fiestas, de las alegres muchachas con las que bailaba, los romances, la vida, el primer trago, y aquel puro por el que tosió toda la noche. El fuego nutrido encendió la noche, alborotó a trinchera, la muerte se reía a carcajadas mientras jugaba a piedra, papel y tijera.... No supo cómo volvió a la realidad, pero vació cargadores sin miramientos, tenía suerte que la muerte iba y venía, pero no lo veía... Pensó en levantarse, agitar sus brazos y decir, "¡eh!, no tiren más, no vale la pena!...pensó en gritar ¿qué estamos haciendo acá?, ¿por qué no vienen y nos suplantan los que inventaron esta situación?, por qué no podemos dormir en tibios colchones, al lado de un amor perfumado, buscar la vida, y no la muerte? El concierto de plomo lo sacó de sus pensamientos y de sus locos deseos de terminar una vez por toda con tanta estupidez. Órdenes y contraordenes los movilizaron, los cambiaron de lugar, lo llevaron muchos metros mas al norte. Era un volver a empezar, era adaptarse de nuevo, era ubicar los puntos móviles para volver a tirar. Aquellos niños de su barrio también devenido en hombres, estaban en la misma trinchera, algunos ya no, y jamás volverían a ver el arroyo ni a bañarse en sus claras aguas, otros darían todo por volver a pasar siquiera, por el lugar de los días hermosos, por aquellos veranos de aguas y de frutales. Y las mujeres, las dulces niñas que le agitaban el corazón, a las que juraba amar, a las que amaba, y las que le habitaron el lecho, los sueños y sus alegrías. Era lindo amar, era sencillo amar, era de vida, amar, y ser amado. Todos eran jóvenes, todos tenían sueños, deseos, alegría, ganas de vivir, y vivían… Un día, alguien del que ni siquiera habían oído hablar, invadió un país, hubo resistencia, se metieron otros países, por supuesto el suyo. Sintió el llamado del ejército, y aquel joven que amaba la vida, de pronto se vio como personero de la muerte. Los estruendos no lo dejaban pensar, por eso cerró los ojos y apretó el gatillo sin detenerse. Sus brazos temblaban, pero no cedían, el abanico se agrandaba, ese paneo que llevaba la muerte encasulada, le hacia gritar en forma desaforada un naciente rencor. Se sintió invencible, dueño de almas ajenas, y embebido en ese licor siniestro, sintió un picotón de avispa, luego otro, y otro….no alcanzaba a divisar el maldito panal, solo el enjambre que zumbaba y picaba… Tendido cara al cielo, miraba sin ver las nubes. Ya no le importaban las avispas, ni los estruendos, ni los de aquí ni los de allá. Fue cuando divisó el arroyo del fondo de su casa, sintió voces de niños y se fue corriendo, se zambulló profundamente y….. CAMACA

Hermano de Blanes lo impuso en Salto El helado, un milenario placer que atrapa por su dulzura

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo” Así comienza Cien Años de Soledad, la obra maestra de Gabriel García Márquez, y esa sensación de conocer el hielo, sin dudas que la habrá sentido el primer hombre, como la sentimos nosotros, con y hielo, y cuando tuvimos conciencia al saborear un helado. Helados de las conocidas heladerías de nuestra ciudad, helados caseros o los helados de palito de los heladeros callejeros o en espectáculos públicos. LA HISTORIA DEL HELADO Algunos aseguran que es de Italia, otros que es de China, otros de Medio Oriente y hasta algunos dicen que es de la América pre-colonial. Son muchos los que estudian su origen, pero son más los que disfrutan de su variedad y su sabor. El antiguo testamento nos revela que Isaac cogió para Abraham leche de cabra mezclada con nieve: "come y bebe, el sol es fuerte y así podrá refrescarte". Parece ser que se trataba de leche helada a manera de sorbete, de otro modo no hubiera escrito come y bebe, sino solamente bebe… Cuenta la tradición que Confucio en China era amante de las preparaciones bien frías. Ya en ese tiempo los chinos dominaban el arte de enfriar las preparaciones y fue de aquí donde árabes y persas empezaron a elaborarlo. Según investigaciones, hace 400 a.C., se preparaba en Persia un plato enfriado con una masa de arroz y con agua de rosas. Esta tradición llega a Grecia y se vuelve popular gracias a Alejandro Magno, a quien le encantaba que enfriaran sus jarabes de fruta y sus vinos con nieves o hielos traídos por sus esclavos desde las montañas. Este gusto fue compartido años después por el emperador romano Nerón. Pero no fue sino hasta la época de Marco Polo, quien vuelve pública la receta china que permite generar frío con una mezcla de agua y salitre. Esta sencilla técnica permitía que los recipientes colocados sobre ella se congelaran en un periodo relativamente rápido. DE AQUEL GRANIZADO A LOS NUEVOS SABORES En sus inicios el helado no era más que un granizado, siendo el más famoso el de limón árabe, o el de jarabes de Italia. Para estos últimos la elaboración de helado se convirtió en todo un arte. Pero fue Catalina de Médici en su matrimonio con el rey Enrique II de Francia quien le solicitó a su cocinero que llevara dichas recetas a este país, donde las recrearon agregándole huevo y leche, base de su famosa creme brulé. Debido a esto se inaugura en París la primera heladería. La base del helado es la crema inglesa, o pastelera, o catalana; este nombre varía según el lugar donde se prepara, pero sus ingredientes son los mismos: leche, huevos, azúcar, en algunos casos se cambia la leche por crema de leche. Se genera una crema cocida o pasteurizada al baño María, la cual se debe llevar a congelación mezclando constantemente. Esto es lo que le da su textura, entre más se mezcle la preparación, los cristales de hielo se hacen cada vez más pequeños permitiendo una mayor suavidad. Para darle sabor se puede agregar la leche o la crema con jarabes o frutas. Por último se puede decorar con chispas o viruta de chocolate. El helado ha trascendido enormemente. Su estructura original, sus ingredientes, su método de elaboración, la forma de consumirlo han evolucionado. Se pasó de una paila de cobre con hielo a máquinas que enfrían y se mueven constantemente e incluso, ya hay unos que se hacen instantáneos con la ayuda del nitrógeno. Igualmente, se encuentran helados salados que complementan platos vanguardistas. A pesar de todos estos cambios no cabe duda que el helado es el punto débil del placer. No hay mejor manera de consentirse que con un helado. El helado no tiene edad, es delicia de niños, igual de adultos. SALTO A FINES DEL SIGLO XIX A propósito de los helados en Salto, una historia de la familia Ramírez del barrio Saladero, que hace años nos hiciera llegar Pintos Albornoz en sus crónicas de barrios, es digna de tenerse en cuenta. Pintos Albornoz, rescataba historias del carnaval y del Salto de ayer. En esas andanzas se encontró con la historia de la familia Ramírez donde se mencionaba a un tal Leoncio o Poncio Martínez, un español que estuvo viviendo en Italia y que dentro de sus especialidades había aprendido hacer helados, algo que era el furor, por aquellos días en Italia. Por tener viviendo un hermano en Montevideo se vino para Uruguay, alrededor de 1884. Dos años después entró a trabajar como mozo en un café nuevo llamado Bamba o la Bamba, donde se reunían escritores, gente de la política e intelectuales. En Montevideo, el furor de los helados, sobre todo en las clases medias y altas, porque eran caros, se puso de moda. Martínez comenzó a ganar fama, y fue allí que Gregorio Blanes, hermanos del pintor de la Patria lo invita a venir a Salto a trabajar con él. Blanes fue el primero que vendió helados en nuestra ciudad en un comercio céntrico que tenía. Según los datos obtenidos por Pintos Albornoz, de la familia Ramírez Martínez habría vivido en Salto hasta el año 1910, retornando a Montevideo, sin saber más nada de su vida. Nota: Buceando en libros de Taborda, Gagliardi, Olarreaga, Fernández Saldanha, sobre todo Gagliardi, dice que en 1889 en la confitería “Del Gas” que era propiedad de Gregorio Blanes se fabricaron los primeros helados que probaron los salteños. Pero no da más detalles, se habla del hecho y no del personal que trabajaba por entonces. Por lo tanto, no sabremos si el tal Martínez fue parte o no de ese placer que no cesa de los salteños por los helados. También tenemos un recorte de Alberto Eguíluz, que lo tomara de un trabajo de Aníbal Gagliardi sobre los primeros helados, y dice: “Los salteños, ya en el año 1889, gozaban del sabor refrescante de los helados. En el verano de ese año, el Sr. Gregorio Blanes, hermano del famoso artista plástico Juan Manuel Blanes los ofrecía en la confitería de su propiedad llamada “Del Gas”. En una nota sobre el Salto de ayer de la Biblioteca Francisco Poncini rescatamos: “Mientras, por las tardes, la gente iba a los Recreos, “El Salteño”, “Los Aromos”, el “Edén Park” y otros tantos, donde los números de “musi-hall” se sucedían, desde una ascensión de globo hasta las proezas de un arriesgado equilibrista. A estos lugares concurría toda la familia; los espectáculos eran para todos, y a veces, a su regreso, se metían presurosos en los espacios “reservados para las familias” que había en las confiterías. Ello, mientras no hubiera orquestas de señoritas que horrorizaban a las damas, “por darse a esa vida”, “La vieja Oriental”, el “Telégrafo” y la “París”, fueron los herederas de aquella “del Gas” de Gregorio Blanes, donde se sirvieran los primeros helados. A sus terrazas iban hombres que comían vidrios, tragaban fuego y espadas, o torcían hierro, y a veces ofrecían espectáculos, entusiasmándolos con su arte”. Carlos María Cattani CAMACA

De trapos, clavas y pelotas Malabaristas callejeros entre el arte y la propina

“No somos pedigüeños ni jeteros, ni abusadores, somos artistas”, nos dice “El Rollinga”, y agrega, “por suerte mucha gente lo entiende así y nos deja algo al pasar”. El Rollinga es uno de los tantos malabaristas, que a veces vende otras cosas, artesanías, flores, “lo que salga”, “para ir tirando”. Mientras charlamos, los autos pasan lentos, y él los mira, tal vez pensando que alguna propina se va sin llegar a sus manos. Por la vereda la gente viene y va, y mientras él hace malabares con clavas o con pelotas, los demás lo sienten como parte del paisaje, como alguien que está haciendo “la diaria”. Nadie se preocupa por perder algún minuto en la calle o ganarlo, mirando a un artista. Claro que el malabarista sabe que la vida se ha dado así y tiene que seguir. “Hay que tener cuidado con los autos , el tránsito está imposible... hay que hacer los trucos rápidos y estar atentos“, señala El Rollinga. Ese sábado a la mañana el semáforo de Agraciada, en la Zona Este siguió la función, el muchacho de ropas sencillas, con tres objetos peculiares en sus manos, repite una y otra vez, maniobras que solo las podría hacer alguien que haya dedicado mucho tiempo, energía y amor a este arte callejero. Varios artistas salen día a día a “ganarse el peso” haciendo lo que más les gusta, el arte del malabar: “Salimos por tres cosas: Porque nos gusta, por divertirnos y porque podemos ganar plata trabajando honestamente”, dice El Rollinga, y acota, “esta frase las decimos todos poque es nuestro argumento”.. En otro alto en su tarea, porque, los artistas también se cansan, volvemos a charlar. ”Acá en Salto, el que más sabe es El Tucán, es un poco el referente de todos. Hay una cantidad de trucos que él te los puede nombrar. Algunos usan clavas otros pelotas, otros las dos cosas, hay algunos que hacen con ruedas de bicicletas, unos usan monociclos, contact. La rutina es llegar a la esquina, empezar a trabajar los malabares. El tiempo de permanecer depende de la voluntad de cada uno, y de las necesidades también. Algunos están una dos y media, tres, hacen $ 600, $700 y se van. Eso depende, hay días que se ponen lindos y si la gente deja, y si no es fin de mes, el salteño es generoso”. - ¿Sos de acá? - - Si, si. No hago sólo esto, hago otras cosas. - Sacan buena plata, entonces? - - Y depende del lugar y del día, y como te digo del rato que trabajes, hay algunos que quedan horas y sacan mas de mil pesos, pero eso no es todos los días…Una vuelta estuvimos tres horas e hicimos $ 1.500, pero éramos cuatro para repartir. Hay algunos que trabajan solo, no les gusta compartir la esquina, pero, no es que estén peleados, no les gusta compartir la esquina, nada más. Otros comparten, hacen un semáforo uno y otro, el otro y cubren las dos calles. De Salto hay cuatro o cinco malabaristas, porque van y vienen por ahí. Como vienen de otro lado. Acá, ya te digo, un poco el referente es El Tucán, es como el maestro de todos acá. El que le enseñó al Tucán es uno que se llama Patricio, hace como diez años atrás, y El Tucán le enseñó a toda la gurisada que anda ahora. Tribilín es otro. El Tucán inventó unas clavas con botellas de refresco recicladas, unos caños de PVC y unos regatone de sillas, eso es invento salteño de la clava. Hay clavas profesionales, cabeza de martillo, esas son profesionales, las que usa el Cirque du Soleil, pero para comprar de esas tenés que ir a Concordia. “Yo tenía una, que ahora la tiene Tribilín, porque a veces van pasando de mano en mano. Esas clavas me las regaló El Matera, yo se las pasé para uno que se tenía que ir al Brasil, el Murguero y el murguero se las dio a Tribilín. Hay gente que hace con hula-hula. Tengo un compañero que es de La Pampa, que ahora está en Chile que hace malabares con los conos esos de tránsito Se dan maña para divertir a la gente, y muchas veces se confunde como que se está mangueando, y en realidad, se está ofreciendo un arte, y no se obliga a nadie a dejar propina, la gente lo hace porque es generosa”. - En el atardecer dominguero caminamos por el centro y nos encontramos con “T” que nos cuenta como trabaja: “Yo en realidad miro numerología, saco de internet varios trucos. Salto en lo que es la cultura circense está medio atrasado, llegó medio tarde, y no hay cosas especializadas, pero, en realidad hay campeonatos mundiales, convenciones. Y ahora me voy a Asunción a la Convención del 8, es la octava Convención que hay, y es a la primera que voy recién. Y quiero saber más o menos en qué se anda, quiero aprender un poco mas. Y te encontrás con gente que disocia, hay gente que juega solo malabares, le pone una cuchara, el aro, el monociclo, la bola, tenés millones de cosas, esto es infinito. Yo quiero que esto se vea como un arte más. Hay gente en la calle que pinta, que hace música, están en la batalla del día a día, viven de eso. Hay personas y personas, hay personas que lo usan con distintos fines. Yo en cambio vivo de esto, anduve medio descarriados, pero hoy tengo dos nenes y es otro cantar. Yo ya tengo que hacer para un alquiler, para la comida, para los gastos”. - - Y eso que dicen que sacan 500, 1.000 pesos por día, y algunos más, es cierto? - Eso varía, depende del tiempo que tú te quedes. Yo si preciso 200, 300 pesos, vengo, los hago y me voy, ¿me entendés?. Tampoco voy a estar todos los días, tres, cuatro horas para que se aburran, aca la gente colabora porque quiere, nadie los obliga. Trato de hablar lo menos posible con la gente para no tener problemas. Porque quieras o no, no todo nos ven de la misma manera. Pero eso si, hay gente generosa, que reconocen que somos artistas intentando animar, entregar un arte”. - Y allá se quedó el artista callejero, con su público sobre rueda, que no aplaude, pero, que le brinda unas monedas como premio a su labor. “Y así andan sin jefes, sin seguros y sin contratos. Valiéndose nada más que del dinero de la gente. Hay quienes hacen show y quienes hacen “semáforos”, también hay quienes cantan en la esquina, plazas o avenidas. Se pueden encontrar a lo largo de toda la ciudad, principalmente en distintos lugares providenciales, de mañana, tarde e incluso por las noches”. Finalmente podemos decir, lo que no ha prendido tanto es el oficio de “los trapitos”, de los limpia vidrios. Es difícil encontrarlos por las calles de Salto,, seguramente nuestra búsqueda continuará y será motivo de otra nota…. CARLOS MARÍA CATTANI CAMACA

lunes, 5 de diciembre de 2016

Miren por las dudas....

Para decir la verdad, no estoy seguro todavía, no estoy convencido y tengo cierto temor a que no se haya ido, que ande en la vuelta, que se presente y nos descoloque de nuevo... Miren por las dudas, si se fue noviembre?, si es verdad que estamos en diciembre, y que todo vuelve a la normalidad. Yo no tengo nada contra los meses, es más, los quiero y los respeto, trato de disfrutarlos y sacarles cosas positivas, experiencias de vida, anécdotas, vivencias y enseñanzas, para tratar de ser mejor cada día, según pasan los años... Pero noviembre me dejó patitieso, desilachado, desvencijado y sin bicicleta que me lleve a ningún lado. Arrancó, contra todos los pronósticos dándole el triunfo a Donald Trump, y la pobre Hillary que sacó dos millones de votos más y se quedó con muchos grandes electores menos. Agradezcan que no hay en Estados Unidos partidos políticos uruguayos, ni Pit Cnt, porque las marchas que se harían serían una detrás de la otra, marcha al Capitolio, marcha a la Casa Blanca, marcha hacia el FBI, marcha hacia la CIA, hasta marcha hacia Hollywood para que hagan una película sobre el fraude. Si hubiera nacido en Houston, Mujica hubiera escrito un libro desde su granja, el farmer oriental hubiera dicho, "My god, no tiene gollete". Apenas se supo el triunfo de Trump en este noviembre díscolo, gobernantes uruguayos opinaron por todos los medios. Uno escribió en las redes sociales, "Uruguay no va a tener ningún problema, si el hijo de Donald tiene un hotel en Punta del Este". - Yo creía que Donald tenía sobrinos, nada mas… - Ese es el Pato - ¿Aguilera o el celeste? - Donald… Y en este noviembre extraño, que pasó, ...pasó?, ah!...Bob Dylán dijo al principio que no iba a recibir el Premio Nobel de Literatura, pero después dijo que sí, por las dudas que Trump que anda con toda la letra se lo birle... Ya nadie hablaba de Leonard Cohen; bastó que se muriera, para que aparecieran sus canciones en todas las redes sociales que nos recordaban de su grandeza, que por escuchar a Marama y ver El Bailando... nos habíamos olvidado del viejo maestro. Que se produjeran tornados en Uruguay, trombas marinas de gran magnitud, tsunamis enanos, que el mar se devorara casas en Aguas Dulce, salado che. Que Chile nos ganara después del pesto que le dimos en el primer tiempo, y que Jara, como un caballero medieval, dedo en ristre, buscara la parte baja de la espalda de los jugadores uruguayos, por hobby, eso puede pasar en un noviembre como el que tuvimos, que no es el de siempre, por las dudas... Que hubiera temblor de tierra en Uruguay, en pleno noviembre y en pleno Siglo XXI, no lo creería nadie, pero ocurrió, un loco sin remedio este noviembre...Aparte de movernos el piso, puso una cantidad de lucecitas en el cielo, algunos estruendos, y platos voladores.. Solo falta que caiga nieve en Navidad para hacer concurso de muñequitos para esperar a Santa….. Solo a este noviembre se le pudo ocurrir que se muriera Fidel Castro. La CIA lo está investigando a noviembre, y no sé en que termina esto, porque este descarado noviembre, de una se lo llevó, cuando la Cia intentó 638 veces mandarlo al mundo de los quietos. Y sinceramente si hacemos una encuesta, con las encuestadoras uruguayas que nunca le erran, nunca se equivocan y siempre dan con los que ganan, y si no dan, te explican de tal manera que aunque no acertaron, igual, era lo que ellos decían que iba a pasar. Repito, si hacemos una encuesta entre los uruguayos sobre quien va a morir hoy entre los famosos del mundo, te dicen el Rey Juan Carlos, la Reina Isabel, el Papa, Obama, la Merkel y poco más, nadie, ni aún haciendo la encuesta en Miami, creería que se iba a morir Fidel, no va este noviembre y se lo lleva.... Que se suspenda un clásico por culpa de unos ladrones de refresco, por un loco tira garrafa. Nunca una garrafa tuvo tanta prensa como esa y eso que a principio de noviembre no había gas en todo el Uruguay. Que el Presidente diga que los van a sacar del forro a los que armen lio. Sacaron a 171 del forro, pero se ve que era tela china porque se rompieron todos los forros y solo uno nomás fue a juez, el resto a las costureras a zurcir los forros.... Noviembre hizo caer un avión con futbolistas que iban a jugar una final Continental. Un avión que se quedó sin nafta, de locos, solo a noviembre se le ocurre... Y en el último día de noviembre alguien afirma que en Uruguay pueden producirse terremotos, que miles de uruguayos van a quedar sin trabajo. Que dos equipos salen junto a la cancha con una bandera por la paz, la tolerancia y contra la violencia y en la mitad del partido se agarran a las trompadas.... Por suerte se fue noviembre, porque si seguía un par de días más, quien sabe lo qu hubiera pasado... Se fue...? Miren por las dudas....no sea cosa que ande por ahí... - Camaca-

sábado, 3 de septiembre de 2016

flamencos

flamencos
ustedes se la pasan haciendo piquitos

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