viernes, 22 de marzo de 2013

Escapando a algunas ofertas callejeras….





Por razones labores voy y vengo por calle Uruguay todos los días, y si por esas cosas, tengo que hacer un mandado, que a menudo sucede, llevar un expediente, alcanzar una nota, reunirme con fulano o mengano, allá vamos calle arriba o calle abajo. Y uno entiende, disfruta, de las ofertas comerciales, de ver a la gente entrar y comprar, pero en ese vaya y venga, uno se encuentra a cada cuadra y a cada lado de las veredas a personas que  hacen el peso. Está bien cuando te venden ballenitas, yuyos, hasta una rifa, pero los que te piden colaboración para esto, para lo otro, y aún dándole la primera vez, pases diez veces te piden de nuevo porque nadie recuerda tu cara.          Y uno es solidario por naturaleza, pero cuando te salen que es para un chico que está en el Congo que es hijo de un uruguayo y queremos
que vuelva. Que es para un hijo de Lugo que como quedó sin trabajo ahora no lo puede alimentar, que para ayudar tal o a cual. Y no todos, pero, algunos, entre pedido y pedidos, se la pasan fumando, comprando cosas en los kioscos que vos no sabés si ayudaste al fulano del tal o al que pide que tenía sed, hambre o se había quedado sin cigarrillos…
El  otro día me abordó un tipo muy simpático, dijo ser un instalador de internet  en los celulares, que era de una compañía telefónica, y que tenía un pequeño tornillito que se colocaba en un costado del celular, que era un pequeñísimo sistema wi-fi y que con eso podía ver mi correo, leer los diarios, el facebook, y toda la mar en coche. Dijo que era una promoción de los Juegos Olímpicos, que se podrían ver todos los partidos de Uruguay, aún en el lugar de trabajo. Me dijo que cobraba quinientos pesos por instalarlo…
-          Y se ve enseguida, eso que me dice?
-          No, demora 20 minutos, todo tiene un proceso, aproveche, es el último que me queda y no vuelvo hasta fin de mes, porque ya me estoy yendo para Paysandú, y sigo adelante porque recorro el país, cuando vuelva por acá ya los atletas olímpicos uruguayos estarán de regreso…
-          Mejor dejamos para más adelante, para el Mundial de Brasil, te parece?
Me miró con una cara de poco amigo, me hizo una encendida defensa de su tornillito, no me convenció y salió calle arriba con su oferta del día. Yo que iba calle abajo, encontré a varias personas mirando con insistencia sus celulares, esperando tal vez un milagro, y pensé parece que al mundo no le falta un tornillos, algunos celulares les sobra uno…..

En invierno hago leña con mi árbol genealógico





       


Y uno cuando está con frío, está con frío. Llega en la noche a su casa, la estufa está apagada, no rastro de leños en toda la casa, los vecinos con la chimenea que parece una locomotora, y entonces, qué hago?. Las leñerías están cerrada, en el bosque hay guardias, pedir una astilla en cada casa, para zafar la noche, no da.
Mientras le encuentro una solución, como dijo Javi, el poeta, “de mi árbol genealógico,  sale toda la leña que se consume lenta e inexorablemente en la fogata cíclica que le alimenta o alumbra al través de los tiempos”.
Claro que yo no quiero ni alimentarme ni calentarme a través de los tiempos, yo quiero que se me vaya el frío, hoy, ahora, nada más. Para lo mejor ni bebida espirituosa tengo, ni café, ni yerba, la verdad es que como siempre como afuera, tomo mate en la casa de mi hermano y algún café que otro con mis tías, por la tarde, yo a este refugio que alquilo le sumo una cama, algo de ropas, algo de enceres y nada de cosas, es como si estuviera en un hotel, vengo, duermo y me voy…
El poeta Javi insiste desde su libro y me dice que: “la finalidad de estos versos es calentarnos y encender una hoguera en homenaje a los ancestros que siguen latiendo en nuestro organismo, aguantar el frío esperando una primavera donde perpetuemos su savia, más allá de nosotros mismos”.
Y bueno, será como él dice, pero a mi me castañean los dientes, mis manos aplauden solas y el frío no se me va ni aún acordándome del gol que nos anuló el árbitro el pasado domingo, el penal que no nos cobró, la cantidad de jugadores que nos echó.
Tampoco me entona el espíritu el pensar en malas acciones de algunos políticos, de algunos dirigentes, y del vecino de ahí a la vuelta que robó al lado un par de gallina, las más ponedora y que la doña, dueña, me convidaba siempre con un par de huevos para fritar de vuelta y vuelta en la cacerola con unos gramos de aceite que a veces le pedía a ella misma.
Y entonces Javi sale del libro, se corporiza ante mis chuchos de fríos, juro que lo que me pone así, es el frío, no tomé, ni fumé nada extraño, extraño, eso si, una estufa encendida, pero Javi que se planta ante mi y me recita…
E la leña que dejaron los ancianos / escondida tras la superficie del tiempo / y aunque no soy arquitecto / ni utilizo las herramientas del carpintero / siempre podré erigir una hoguera, / presentar una ofrenda de fuego / a todo lo que se fragua en el hombre / y que tiene la esencia genética / en las cepas de los viernes más antiguos. / Las palabras “.
-          Ya es sábado don poeta, la verdad que lo envidio, por su versos punzantes, por la fuerza que tienen, pero sobre todo por el fuego, por su hoguera. Yo puedo escribir un libro, una colección de libros y al único que puedo calentar es al editor que me dice, “salga de aquí con esa porquería…!!!”
Pero yo creo, don poeta, que me ha dado una idea, voy al galponcito a encontrarme con mi árbol genealógico y alguna rama voy a cortar, para calentarme un rato.
La colección de barquito de palitos del Tío Bernardo, siempre me dijo que tenía los veloces tronquitos de leña que siempre le ganaba a todos en el barrio los días de lluvia. Con los demás gurises jugaban carrera calle abajo, dos cuadras en la que el agua corría y sus tronquitos corrían más. Un capo el tío Bernardo.
Y bueno, le voy a cremar sus tronquitos para que se hagan cenizas en mi estufa, te juro tio que esparciré las cenizas de tus tronquitos por las calles del barrio, aunque se enojen los vecinos, pero serán testimonio de tus grandes triunfos cuando corrías a talón pelado….
Ya aprovecho y llevo las canastas de madera del abuelo Nahuel, medio galpón tiene esas canastas que traían el vino de contrabando. El viejito Nahuel, era un dichoso, por sus dichos, y porque se hacia el oso adulterando el vino para vender un litrito más. El decía que el 75% del planeta era agua, por lo tanto no era de dudar que el vino tuviera gusto a agua. Y si no los convencía con eso decía que los traía en chalana y a veces en hilera como los patos, y que el bañarse en las fuertes aguas del patrio río le dejaba ese olorcito tan particular, pero que no creía que el agua entrara sola. En realidad lo entraba sola, Nahuel la introducía.
Se la hago corta, empecé a revolver el galponcito, a sacar cosas, a descubrir otras, que la verdad que entré en calor, y tengo que reconocer que la leña del árbol genealógico, como dice Javi, cuando prende te saca el frío….

la era del fuego....



"Rebotar como pelota
como tonta bolilla
de un juego de azar.
Rebotar en la vida
en los sueños
de amor en amor
picando cansado
sin ton ni son.
Distraido
te vi en aquel junio
del para siempre
cuando las puertas de tu corazón se abrieron
y yo te invité a compartir la era del fuego..."(Camaca)

Crispado




A prieta el sueltallama y quema
Receta inapelable
Que borra todo vestigio.
De nada vale
Mi mano tendida
El puente de palabras
La labranza del ayer.
Aprieta el lanzallama y quema
La siembra  no llegó a cosecha
El río  se secó sin  mar
 Y yo me quedé a la vuelta de la vida
Empujando la esperanza.
-          Carlos María Cattani -

Se desgaja la tarde...



"Se desgaja la tarde
como una naranja madura
y yo vuelvo a tus perfumes
tus azahares
a ese aire de recuerdos
que me embriaga.
Y en las brumas,
suelto tu nombre entre las hojas
algo así como encender volcanes en mi piel" (Camaca).

flamencos

flamencos
ustedes se la pasan haciendo piquitos

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